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lunes, 18 de enero de 2021

RED DEAD REDEMPTION II. MUERTE Y DUELO

Spoilers.

Vestí a mi personaje de negro en cuanto intuí que se acercaba su final. Era inevitable y ¿Por qué no? Si el sistema permite un adorno poético, démosle algo de imagen al asunto. Ahí quedó, efectivamente. Traicionado por su mentor y ni siquiera vencido por su oponente. Simplemente abandonado. Resignado y descansando la tos mientras el bello atardecer se despedía. Recostado sobre una piedra de una montaña, Iba vestido todo, de riguroso luto.

Así terminó mi periplo con Arthur Morgan, pero después y para mi gran regocijo me dieron el control de John Marston, mozo de granja ocasional. En mi cabeza de jugador se cocía una idea poderosa mientras reunía montones de estiercol, ordeñaba vacas y clavaba cercados. En cuanto tuviera oportunidad buscaría aquel lugar.

Recordaba los sitios de Annesburg, Grizzlies Este y Beard Hollow. Habrían pasado meses… quizá años, pero tenía que volver. Arthur tuvo sus miedos al final pese a su imponente porte, lo reconoció, pero sus últimos esfuerzos fueron encaminados a salvar a Marston y los suyos, a darles una vida mejor. Probablemente la vida que él habría querido para sí. Se lo debía.

Haría el mismo camino que hice en su última misión, aquella en la que decidí ayudar al compañero antes que ir por el dinero de Dutch. Que ya habrá tiempo.

Alguien había clavado una cruz y lucían flores en algún lugar cercano en una montaña, con bonitas vistas. También habían escrito el nombre. Yacía en paz, supongo.

Como tenía su diario allí, todo quedó anotado, con peor letra y mucho peores los dibujos. Hay cierta elegancia y majestuosidad en la escena y en cómo ha sucedido todo. Duro pero bello. No debe quedar así.

De regreso pasaría por el último hogar conocido de nuestra banda.

El campamento estaba tomado por los repugnantes Murfree, amigos del desmembramiento. No lo dudé ni un instante. El sitio se llenó de furia y rabia y sangre y muerte. Todos salieron de la cueva y todos cayeron con gritos atroces y retorcidos atravesados por mi plomo.

Los amontoné uno a uno, cerca del lugar donde poníamos el caldero del guiso y les lancé una botella incendiaria.

No ardieron.

Llovía a mares.

miércoles, 28 de agosto de 2019

LA VIDA COMO GRANJERO. STARDEW VALLEY (III)


Estaba ciego pero ahora ya veo.

Nada como meter las manos en la tierra mojada y notar su textura poderosa, antigua. Nada como blandir un hacha y talar aquí y allá lo que el instinto dicte para dejar sitio a un nuevo brote. Sentir la resistencia de la naturaleza a ser cortada, como la merma de tu resistencia al cabo.

Arar primero el perímetro del mejor espantapájaros, después fertilizante básico a la tierra abierta. Sembrar y regar al final y después cada día. Todo un orden correcto.

Plantar patatas en primavera; rojos melones en verano. Cargarlos en tu espalda finalmente y de ahí al cajón. 

Distinguir los verdes por días y segar la hierba que lleva en el lugar tiempo, antes que uno. Una vida por la de otros. La vida de todos. 



Si no riegas tus plantas secan pero si no cortas la hojarasca se acabará apoderando de todo y crecerán árboles fuertes. Nada se pierde.

Al poco te das cuenta de que cada golpe en roca, gota de agua, cada corte en madera o anzuelo mordido es tu propio yo cicatrizando y aprendes a respetarlo. La granja te riega a ti para que no te seques, te pelea y te desfonda cada gota de sudor. Nunca beber agua fue beber hasta ahora y nunca excavar, ahondar la mina fue tanto ahondar en uno mismo.

Los problemas de antaño no existen. El día que amanece lloviendo es bendición; no hay que regar

Cojo mi espada oxidada y mis botas especiales y me adentro en la mina. Buena provisión de fruta para recuperar. He descendido 15 niveles en sus adentros.

Alguien ha montado un ascensor.

lunes, 5 de agosto de 2019

LA VIDA COMO GRANJERO. STARDEW VALLEY (II)


Aquí pasa algo raro. Esto es una especie de comuna medioambiental en la que todos parecen dedicarse a ofrecer servicios para mi granja.

Ilustración de Doodle_Mitzy


Nada más llegar me facilitaron un kit de herramientas imprescindibles. Una azada, un pico, hacha y regadera. Por supuesto hay un herrero local que mejora las herramientas. La familia de carpinteros pone a mi disposición diversas instalaciones para aumentar mi… ¿negocio?

No sé si llamarlo negocio pues aquí la economía no funciona del todo como en el resto del mundo. Los precios no parecen fluctuar y no hay mucho ocio donde gastar el dinero más allá del bar del pueblo. La comida de uso particular es insultantemente barata hasta tal punto que casi se puede subsistir sin gastar en comer aunque hay quien rebusca en la basura algo que llevarse a la boca.

El Alcalde se ofreció para vender mis productos si los dejaba… ¡En un enorme cajón de madera! Y lo mismo le da si le dejo pescado fresco o de varios días, troncos de madera, arcilla, piedras o fruta fresca. Lo coloca todo en el mercado y me paga cada mañana. Nadie tiene otro cajón igual en su finca, que yo haya visto, ni sé cuánto se lleva de comisión, si es que se lleva algo.

Pero todo esto no es lo más extraño. Lo más extraño son los ruidos que hay por las noches y en determinados lugares que aún no se identificar. Una especie de aullidos o gruñidos.

Y. Nadie. Habla. De. Ello.

jueves, 4 de julio de 2019

LA VIDA COMO GRANJERO. STARDEW VALLEY (I)

Lo hice. Os digo que lo hice. No lo pensé y tampoco me arrepiento. Abrí un cajón de mi escritorio en la oficina y allí estaba la carta.

La nebulosa de los momentos posteriores a la decisión me impide recordar con claridad; ¿qué demonios le dije a mi jefe? No debió ser malo pues la empresa me ingresó lo que supuestamente me debía e incluso me escribieron que volviera cuando quisiera, que la puerta quedaba abierta para mí.

Esa neblina pasó de golpe cuando vi por primera vez la granja. Allí no se podía vivir ni prosperar, por mucha bienvenida que me diera el mismísimo alcalde de Pueblo Pelícano. Estaba cansado, eso lo recuerdo bien. Desde entonces estar cansado toma una nueva dimensión. La cama parecía un abismo de continua caída hacia un vacío extraño y oscuro acompañado con sonidos de ultratumba. 

La granja no tiene luz eléctrica aunque sí televisión. Si quiero ver algo dentro de la casa tengo que encender la chimenea. Curiosamente se me da bien. Casi como apretar un botón.
Mi abuelo me deja una granja y un vasto terreno para explotarla. Para que deje la oficina y su rutina. Para que conozca otra vida. ¿Mejor?

Por lo pronto todos los días me despierta un gallo que no sé dónde diablos está. Todos los días. A las 6 de la mañana. Sin falta. Madrugaba menos en mi anterior vida.

Hace poco me quedé dormido en el porche de la entrada sin darme cuenta. Eran las dos de la noche. Alguien me sisó dinero y otro alguien me metió en la cama amablemente y me dejó una carta en el buzón para explicarse. En unas semanas he recibido más cartas que en toda mi vida.

Todos los días canta el gallo. A las seis. Estar cansado toma una nueva dimensión. Madrugaba menos en mi anterior vida. No me arrepiento.

Stardew Valley.

viernes, 15 de febrero de 2019

HISTORIAS DE KYRAT VII

He matado a Pagan Min. No lo dudé ni un segundo. No me cayó bien ya la primera vez que lo vi.

Esta primera impresión se vio reforzada muy poderosamente con el hecho de que cuando cualquiera de sus hombres me veía me pegaban de tiros y tiros. Los de la zona norte hasta me daban con lanzallamas, los hijos de perra malparíos.

Aunque, curiosamente, él no me agredió ni me pegó tiros ni nada en ningún momento. Lo único, que me incordiaba llamándome cada dos por tres para gilipolleces varias. No sé quién le dio mi teléfono. No sabía ni que tenía teléfono hasta que me llamó. De hecho se tomó bastante bien que me fuera cargando a sus lugartenientes poco a poco para después saquearles sus bases militares tochas. Me ventilé hasta a un doble que tenía para escenas de riesgo, je. ¡Qué tío!

Ahora en la distancia descubro que quizá me caía hasta bien. No como otros…

Y es que los colegas de la Senda Dorada se las traen. Al final me alié con Sabal pues en un momento dado Amita me pedía que volara por los aires un templo antiquísimo y me dio cosilla. Así que esa decisión implicó tomar el camino de las tradiciones, conocí a la Tarum Matara (nombre inventado, sobre la marcha, pensé) y nos alejamos un poco de la idea de financiarnos con la droga. Todo bien.

Pero después el perla de Sabal me encargó nada más y nada menos que matara a Amita y eso me dolió. Así que no la maté. Maté a todos sus escoltas (eso sí) pero cuando llegué a ella me tembló el pulso, fíjate. Creo que abandonó Kyrat para no volver.

La gota que colmó mi paciencia vino un poco después. Paseaba yo tan tranquilo por ahí con mi helicóptero haciendo lo de siempre, que si buscando lugares ocultos, caretas de asesino, buscando animales exóticos y pasé por el templo de la discordia por casualidad. Allí estaba Sabal dando matarile a unos pobres diablos. Cortándoles los cuellos. Me soltó nosequé discurso mirándome como diciendo acostúmbrate pavo que esto es lo que hay y los dejó allí tirados desangrándose. No me gustó ni mijita.

Le clavé su correspondiente puñal por la espalda y a los guardaespaldas les di plomo. Ni 30 segundos me duraron.

Ahora paso mis ratos haciendo encargos para dos porretas en Shangri-La.

Creo que he perdido las cenizas de mi madre.


sábado, 26 de enero de 2019

HISTORIAS DE KYRAT VI

Drogas.

Por si no tuvieran bastante con una guerra de guerrillas, una arena donde se lucha a muerte por mera diversión, secuestros cada dos por tres, un gusto insano por las pieles de animales, la CIA haciendo de las suyas y que todo el mundo se parece un montón, en Kyrat ADEMÁS hay drogas por doquier.

Como os lo cuento. En cualquier esquina te encuentras fardos tirados o laboratorios clandestinos y están de moda las jeringuillas de todo tipo. Cualquiera al que mires mal te clava una en el cuello o te sopla polvos mágicos y se queda tan tranquilo. Además se usan para cazar, aguantar más la respiración, curarte incluso al borde de la muerte, pelearse cuerpo a cuerpo y hasta para esquivar balas, dicen.

Es que es como una obsesión. Muchas de las tareas que me asignan están relacionadas con droga, plantaciones raras o con quemar cosas y al final siempre acabo mareado y con alucinaciones por una cosa o por otra.

Se me aparecen tigres mágicos, demonios malignos, peña inmortal, tías buenas… y los escucho por todas partes. Da miedito a veces.

Pues no que llego a mi casa natal y hay dos notas fumando canutos a más no poder. Me recordaban vagamente a Sheldon Cooper y Leonard Hofstadter. Me encargaron una misión extraña que -como no- tenía como requisito drogarme muy fuerte hasta tener unas visiones extrañísimas en un mundo extrañísimo todo rojo con su correspondiente tigre mágico y sus correspondientes demonios feísimos.

demonio feisimo del outer world, Pepe


Acepté. Por supuesto.

Otra misión consistía en quemar una fábrica de ladrillos y nuevamente me intoxiqué y tuve alucinaciones. Acabé matando a quien no debía pero esta vez en nombre de la Senda Dorada.

Con un par.

Después otro día me encerraron en una celda que daba a un precipicio y otra vez me drogaron. Cuando tuve que matar a Yuma… Droga y alucinaciones en las que ella se me insinuaba a cholón…

Desconozco la finalidad de todo esto pero seguro que salgo enganchado a algo malo, Bro.

lunes, 14 de enero de 2019

HISTORIAS DE KYRAT V

Mmm… Una cosita… Yo soy el último pavo aquí, ¿no? Emmm… ¿Por qué voy yo solo siempre a hacer misiones? ¡Que acabo de llegar! No solo es que vaya sin compañía que lo puedo llegar a entender. Funciona así, Ajay, me decía para mi tranquilidad. Les gustan las operaciones de lobo solitario, seguramente habrá otros como tu jugándose el pescuezo liberando peña o atacando fortalezas. 

Un mojón para mí. No ha habido ni una vez que llegue a un puesto o torre y que ya esté un nota trabajándosela. Eso sí, justo cuando yo termino vienen todos con sus jeeps y sus armas a montar guardia y a disparar al cielo como celebración. A veces parece que están esperando detrás de una loma para venir en plan ¿necesitas ayuda compañero?, precisamente veníamos a ver si te hacía falta algo. ¿No? ¿Ya? Bueeeeno…¡Que maquinón estás hecho! 

Pero es que además me dicen tío hay que proteger unas estatuas que son importantísimas para nosotros. Son como nuestros dioses y tal. Hay que protegerlas porque son nuestra cultura y nosequé-nosecuantos. Que les van a poner explosivos. Vale, pues ¿vamos todos no? Venga. Me monto en el vehículo y espero a ver que hacen… y allí me puedo pudrir esperando. 

Al principio salía corriendo emocionaito con la metralleta cada vez que me mandaban a una misión. Seguro que por detrás se estaban desconojonando. ¡Pero ni un triste apoyo oye! En algunas misiones no me hubiera venido nada mal cuatro o cinco notas pegando tiros o haciendo bulto, armando jaleo o lo que sea. Despistando al personal. ¡Algo! 

un nota haciendo yoga


A veces los llamo por radio para pedir refuerzos y me dicen que ahora mismo están muy liados haciendo fotocopias y no tienen a nadie y se quedan tan tranquilos. 

Además, los malos no se andan con chiquitas. En cada zona tienen veintitantos mil tíos con todo tipo de armas, que patrullan de dos en dos, con mirillas laser, perrancos, armamento pesado y to lo que haga falta para defender a lo mejor una mierda de casucha. Y yo ahí solico, el tonto la Senda Dorada tirando con arco para no meter ruido. 

Qué pena… ¡Qué pena más grande! No, con razón tienen esta gente aquí montada la que tienen. ¡Que se os está yendo esto de las manos copón! 

¿No os da vergüenza que el último que ha llegado, como quien dice el becario, tenga que solucionaros todas vuestras movidas? 

Todo lo arreglan con que yo soy el hijo de Mohan. ¡Y VOSOTROS UNOS HIJOS DEP!

jueves, 20 de diciembre de 2018

HISTORIAS DE KYRAT IV

Ya soy miembro de pleno derecho de la Senda Dorada. Lo primero. Hay como dos líderes que están todo el día discutiendo y como si no hubiera más gente en la zona me piden A MI que decida qué estrategia seguir. Son un chico y una chica con posiciones muy distintas y excluyentes. 

La primera vez que tuve que decidir me posicioné con la chica. La segunda con el chico. No sé, hice lo que vi más coherente dentro de la locura que es todo. Además, los malos lo tienen mucho más claro: Dominación a base de tiros, puestos en cada esquina, propaganda con cuñas en radio y cartelería variada, camiones militares y hasta helicópteros. Está claro que vamos perdiendo. 

Recuerdo que en una de las misiones tenía que quemar unas plantaciones de droga. Dediqué especial interés en acabar con los perretes vigilantes pues me daba nosequé dejarlos, que me olieran y se vinieran a por mí alertando a todos. Pobres perrillos. 

Después fue para nada porque a cada rato me pillaban y se montaba la de dios es uno y trino, venían refuerzos en jeeps con ametralladoras feas de grandes o acababa yo mismo quemado con el lanzallamas homologado que me dieron para la tarea. ¡Un Show! 

Al final opté por una estrategia mixta que después repetí en varias misiones más. Empiezo con sigilo eliminando a unos pocos como si fuera Hitman y acabo a lo Doom disparando con la recortada detrás de cada esquina. Es divertido. Cada arte requiere de su maestría, Pepe. 

Por lo demás, al poco de hacerme de la Senda me volví aún más popular. Me llevaron a luchar a La arena. Muy curioso todo. Tienen en la zona montada una guerra civil pero al mismo tiempo una especie de circo romano donde unas tipas con las tetas al aire te llevan bajo actitud coercitiva físicamente y diplomáticamente a una pista. 

Allí te enfrentas con animales bravidos o tipos que salen por las puertas armados hasta los dientes. A mí me señalaron un cuchillito que había tirado en el suelo y que me buscara la vida como buenamente pudiera. 

Mientras tanto un graderío circular disfrutaba y gritaba y a cada poco salían barriles explosivos como tantos otros que extrañamente hay repartidos por Kyrat. 

En cuanto a la pseudo-narco-guerra civil de guerrillas que tienen montada supongo que es normal que la comunidad internacional haga la vista gorda pero lo de esta arena de combate… ¿No sabe nada la ONU? ¿Amnistía Internacional? ¿Aunque sea la WWF-Adena? 

¿Nadie?

miércoles, 14 de noviembre de 2018

HISTORIAS DE KYRAT III

Me aburrí de cazar. Ya tenía el inventario ampliado y me puse un ratejo a conquistar puestos y torres de radio. 

Es interesting ver como un elefante la lia parda en casi cualquier circunstancia y también me sirvió para comprobar la lealtad de mis aliados a mis llamadas. Otras veces me lo curraba yo solo en plan Rambo. 
Con la cruceta arriba saco la cámara que traía de mi casa. Además de todas las cosas que suelen traer las cámaras, ésta en concreto tiene una opción de fábrica que es marcar enemigos. ¿Cómo te quedas? 

Hacía como en el metal gear. Marcaba a los malos desde una posición elevada, desde distintos ángulos y ya después entraba de tranquileo y les daba matarile por detrás así de a poco con el machete reglamentario. 

Me aprendía sus rutinas de vigilancia, como en el metal gear. Y luego si algún cadáver podía ser descubierto lo cargaba y lo ocultaba convenientemente. Como en el metal gear. 

A los mejores los fultoneaba para mi plat… ¡Nooo! Es coña. 

A estas alturas, aún sin haber empezado en serio las misiones de la Senda Dorada ya estaba harto de abrir cajas con dinero y cosas. Tenía cash y compré algunas armas interesantes en cuanto pude. 

Una metralleta automática pequeñita para la lucha normal con sus correspondientes mejoras para las medias distancias (La STG90). Con buena relación distancia/daño. Un arco recurvo con mirilla nosequé para el más puro sigilo en caza y cuyas flechas se pueden recoger luego de las presas. Una recortada D-2 de una mano para las distancias cortas aunque de velocidad de recarga lenta y un francotirador básico (M-700) con silenciador para jugar a los espías letales a larga distancia. 

Por cierto, un sherpa me vendió unos mapas de todos los tesoros de la zona. Sí. Alguien se había entretenido en localizar y marcar todos los tesoros de la zona incluso los sumergidos en agua pero por alguna extraña razón los había dejado allí sin abrir y había decidido que mejor era vender un mapa de los mismos a un módico precio… 

Empiezo a pensar que los kyraties están como cabras.

sábado, 3 de noviembre de 2018

HISTORIAS DE KYRAT II

¿He dicho ya que llegué a un poblado? Me dijeron que cuando estuviera preparado volviera para unirme a la Senda Dorada que es como una peña que organizan partidos de futbito mixtos o tiroteos, no me quedó muy claro. Pero mixtos seguro.

La cuestión es que me dijeron que volviera cuando estuviera preparado. ¿Sí? Pues me fui un rato a dar bandazos por ahí, hacer el gamberro y contemplar el paisaje.

Pronto me di cuenta que por todos lados hay dinerito fresco, en cajas ahí tiradas en mitad de la selva, junto a cabañas, en cuevas... Además el personal lleva encima cosas rarísimas como guantes quirúrgicos, revistas porno, estatuillas o fotos antiguas y lo mejor de todo es que después te lo compran por la cara.

Entonces pues me pudo el ansia viva de acaparar cosas y venderlas así que exploré un poquito y de vez en cuando intercambiaba disparos con los de rojo que son los malos. ¿Lo he dicho ya? ¿También? Bueno…

Al poco ya no tenía más espacio para objetos ni para moneda de curso legal. Literalmente no podía seguir cogiendo ni cosas ni dinero. Mi gozo en un pozo.

Entonces vi la luz y adquirí conocimiento a través de la meditación trascendental en el incomparable marco natural de la profunda jungla que lo material es efímero y que todos estamos conectados a través de la energía con el resto del Universo sin importar tiempo ni espacio, así que volví para unirme a la Senda Dorada…

¡Qué va! Es coña. Me puse a fabricar carteras y más espacio para el inventario a base de cazar animales con un arco y clavarme jeringuillas con drogaína en el antebrazo.

Una muchacha me facilitó mi primer arco básico y me dijo que había una anciana preocupada por unos lobos, que fuera a de matarlos y a de despellejarlos, que pobrecita la anciana y tal y cual. Así que fui y lo hice. Lo hice. Destruí la guarida de los lobos no sin ciertas dificultades. Le pegué fuego con unas flechas incendiarias que curiosamente estaban en la entrada.


Este bicho es de los peores
Ahí descubrí el encanto de la caza. Cada bicho hace sus ruidos y en cada zona manda un depredador concreto. Que si leopardos, que si lobos, osos, perros salvajes y los malditos peces que muerden como sus muertos.

El asunto del arco es por ir en plan sigilo sin hacer ruido y sobre todo por obtener más y mejores pieles de cada pieza, pero cuando te descubren van por ti y tienes que tirar de pistolas o machete o lo que tengas a mano. A veces salía por patas sin remordimientos, como todo un cobarde.

El asunto de las jeringuillas es que hay unas específicas para cazar, para ver a las presas y a todo el que esté cerca durante un tiempo. Estas jeringuillas se fabrican con hojas que coges directamente de las plantas en la misma selva, no hay que pedirlas a ninguna farmacéutica ni por internet ni nada.

En Kyrat todo está muy a mano.

jueves, 11 de octubre de 2018

HISTORIAS DE KYRAT I

No sé quién soy emberdá. Voy en un autobús con las cenizas de mi madre y con un barbudo enfrente que me da unos pasaportes que parecen falsos con mucho secretismo.

Por algún motivo se monta un tiroteo entre unos notas que estaban revisando el autobús y algunos de los que van dentro. Ganan los de fuera que entiendo son los malos y normalmente van de rojo. Ya decía yo que había como un mal rollito en el ambiente…

Viene un helicóptero y se baja un Neymar Jr. versión jungla que dice que se llama Pagan Min (nombre inventado, pienso) y me mete en el helicóptero en plan colega que bien lo vamos a pasar. También había un monito en el autobús.




Por si no hubiera quedado claro que el del helicóptero era el malo se pone a jugar con las cenizas de mi madre y eso sí que no oiga. Me escapo y unos de azul me ayudan y me llevan a otro tiroteo pero al de las barbas lo dejamos ahí preso en el interrogatorio por la cara.

Luego cuando me llevaban en un vehículo nos pegamos la piña del siglo y tengo que cruzar un caminito en plan sigilo. Es divertido echarle carnaza a los animales del lugar para que de paso se coman a los malos.

Todos los de azul parecen conocerme. Que si Ajay Ghale por aquí, que si hijo de Mojan por allí, que que bueno que viniste, toma dinero. Los de azul son los buenos y me uno a ellos en un par de tiroteos más.

Cada vez que mato a un pavo le cojo el arma y el dinero y todo lo que lleve. Sólo puedo llevar un arma a la vez, pero también puedo lanzar piedras y repartir estopa con un machete que no recuerdo de dónde ha salido. Creo que lo traía yo de mi casa.

Por lo demás recuerdo de estos primeros días en Kyrat que hay un montón de cajas y baúles con dinero y cosas raras que solo yo veo por qué brillan un poquito a cada rato. También hay como un poblado donde descansar, comprar y vender cosillas y coger un ala delta. Sí. Un ala delta rudimentario ahí en mitad de la selva.

Los de rojo son los malos. Azul buenos. Far Cry 4. Empezamos.

lunes, 29 de junio de 2015

¡GUARDIANAS! ¡GUARDIANAS! (RELATO DESTINY)

Soy una Guardiana. Insomne, hembra y hechicera. Soy rara incluso para el resto de guardianes porque no ando por ahí comparando cuchillos o golpeando el suelo con los nudillos. No acabo de entender muy bien por qué o por quién blandimos nuestras armas, pero sospecho que bajo la torre se encuentra un pueblo al que hay que proteger. Lo noto en las miradas de los civiles y en algún halo de conversación que capto a los intendentes. No sé por qué mi espectro me eligió para darme una nueva oportunidad, pero si recuerdo mis primeros pasos.

El cosmódromo me parecía abrumador y hostil. El polvo dificultaba mi visión. Tenía delante un par de escorias y un capitán con daño de arco al que no era capaz de acertar. Me impedían el acceso al edificio y mi misión dependía de ello. Me resguardé en una esquina intentando romper desde la distancia la resistencia del capitán. La munición empezaba a escasear y el escudo del contrario se regeneraba una y otra vez. Al mismo tiempo los escoria me lanzaban sus granadas eléctricas con una precisión milimétrica. Me tenían acorralada.

Iba a cambiar de estrategia y utilizar mi recién aprendida habilidad doble salto para atacar desde una cornisa cuando lo vi aparecer. Aún hoy me cuesta manejar el colibrí como él lo hizo. Subió las escaleras con él y cuando parecía que iba a pasar de largo bajó de un salto, voló unos instantes, desapareció y volvió a aparecer detrás de los tres caídos. Ni siquiera se dieron cuenta de que estaban siendo atacados por la Super de un cazador de nivel 29.

Fue la primera vez que vi a los caídos desintegrarse en esas motas plateadas y centelleantes. Quedé paralizada no solo por eso, sino por la armadura del guardian, reluciente y llena de colores y formas, con miles de detalles y decorados. Nada que ver con la mía.

Antes de irse me hizo una extraña señal en la distancia que ahora reconozco como el tosco saludo de los cazadores, para que saliera de mi escondite y siguiera. Lo mejor que hice fue reaccionar con el saludo de mi clase, una estudiada reverencia que conocemos instintivamente y que ejecuté a la perfección. Volvió a invocar su colibrí y desapareció por los túneles.

Yo iba a hacer lo mismo, pero lo mejor acaba de empezar. Pensativa, miraba mi espectro cuando el cielo se oscureció y me advirtió de que habría problemas. Un satélite de Órbita Muerta había caído y tocaba defenderlo hasta su extracción. Aviso a los guardianes cercanos. No podía negarme. Ni se me pasó por la cabeza.

Al principio todo parecía tranquilo. El espectro trabajaba afanosamente en el satélite y yo agarraba mi nuevo fusil automático con fuerza mirando al horizonte. Aún lo conservo, como mero recuerdo. El grito estridente de los vándalos me heló el corazón. Un destacamento rastreaba la zona y era imposible ocultar aquella máquina enorme. Cuando los vi acercarse no dudé y abrí fuego. Cayeron pronto pero no lo bastante. Al momento una nave de carga dejó otro puñado de vándalos y algunos escoria. "Esto se complica, me daré prisa", dijo mi fantasma.

Tampoco me costaron demasiado pero había agotado mi arsenal de granadas y mi secundaria, un fusil de pulsos también nuevo, no acababa de gustarme por su cadencia. Seguí encomendándome al automático. La cosa se complicó aún más pero mi espectro no dijo nada. La noticia corría y casi todas las castas de caídos hicieron acto de presencia: Escorias, Capitanes, Vándalos sigilosos, aguijones y hasta un par de Sirvientes. Aquello no podía salir bien. Empezaba a retroceder y a formarse en mi cabeza la idea de destruir el satélite antes de dejarlo caer en manos enemigas.

Ese mismo día también vi por primera un Gjallahorn evolucionado. Un proyectil alcanzó de lleno a los sirvientes haciéndolos desaparecer y de paso alcanzó a los vándalos, rompiendo su invisibilidad. Ese día aprendí lo que era una patrulla. Dos guardianes nivel 31 barrieron aquella oleada y las siguientes sin pestañear. Me protegieron de un capitán de escudo doble que parecía absorber todas mis balas y se anticiparon a todos los movimientos enemigos. Cuando uno de ellos activó la radiancia y casi me tumba su energía supe que había escogido bien mi rol como guardiana.

El satélite se salvó, la órbita muerta nos recompensó y el suelo quedó lleno de munición, engramas, orbes y hasta un estandarte de las casas que el criptarca agradeció a su extraña manera. Yo miré a los guardianes que bailaban, como ahora me miran a mí los recién llegados y todo empezó a tener sentido. El resto de la misión fue bastante más tranquilo.

Por eso recuerdo tan nítidamente mis primeros pasos como guardiana. La muerte no tiene importancia cuando los espectros te han elegido. Si caemos en batalla El Viajero no tardará en levantarnos y nuestra lucecita nos mirará con su ojo curioso otra vez. 

A lo que yo me agarro, lo que da sentido a la lucha para mi es la hermandad entre guardianes. Más allá de las facciones, los clanes y los enfrentamientos en el crisol, más allá de la vanguardia o la torre y los distintivos que cada uno lleve, cuando Crota se hace presente, cuando hay que enfrentarse a Omnigul, al Arconte o cuando vuelven a montar a Valus Taruc, todos los guardianes somos uno. A eso me aferro y eso es suficiente para luchar.

Tuve la oportunidad de devolver el favor. A los novatos se les reconoce fácilmente por sus uniformes oscuros y sencillos y por la extraordinaria habilidad para meterse en lios.

Éste tenía un nivel 7 y estaba rodeado de Goblins Vex, obviamente desviado de su camino. Perdido tal vez o quizá no y sólo fuera un temerario. En cualquier caso lo estaba pasando mal. Con buen criterio se centraba en el Minotauro pero éste aparecía y desaparecía a placer. Estaban jugando con él y eso pudo conmigo. Eso y que también era Insomne Hechicero. Alcé el puño en mi colibrí pidiendo el alto a mi escuadra y salté.

Caí en mitad de la refriega. Un cañonazo de escopeta de la serie Juicio justo en mitad del Minotauro hizo estallar su escudo morado. Activé mi especial y la bomba nova se desplegó con un gran estruendo azul y limpió la zona dispersándose en pequeños fragmentos que siguieron a los enemigos. Todos cayeron. Yo hice mi reverencia como despedida. El novato no reaccionó. Sólo se agachaba arriba y abajo. Después se sentó y se quedó mirando. No acertó a hacer el saludo, o eso pensé.

Qué más da. Se lo debía.

Se lo debía a aquellos compañeros guardianes. A todos.