El Sahelanthropus.
Es un robot grandísimo. Le di lo suyo y lo de su prima. Antes de enfrentarme sabía que tenía que tener un lanzacohetes tochaco. Teledirigido por supuesto. El más gordo que HAIGA.
La cuestión es sencilla. Darle pepinazos con asiduidad y brillantez. Si lo haces bien no le darás tiempo a reaccionar compadre. ¿Problemilla? Te quedas sin manteca a los pocos tiros. ¿Solución? Tirar una bengala de suministros.
Quédate con la copla de donde caen y date una vueltecita corriendo por toda la zona para conocerla. Normalmente corriendo el tipo no te alcanza casi nunca. Y si te alcanza tu a lo tuyo: Correr a to meter.
El helicóptero también te ayuda cuando le parece que te has quedado sin munición pero puede resultar abatido por el bicharraco. Así, no es mala idea mejorarlo para que esté a la altura.
Otra cosita primo. Cuando le queda poca vida, el bicho corre a por ti y hace ataques especiales en plan desesperado. Entonces el tiempo se pone lentiiiiiiiiísimo y sale el niño con una máscara antigás que da canguelo. Tu tranqui. En ese momento cambias a una buena metralleta, le das en la chorla y listo. Niño a tomar viento.
Así que, lo dicho: Corre siempre, bengalas de munición y pepinacos al centro del bicho rapidito.
A los pocos intentos me dieron grado S de cumplimiento de misión y quedé como un Rey. Al llegar a la base todos querían succionarme el nardo.
Bernardo.
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